Los protectores auditivos moldeables son una de las soluciones más efectivas y cómodas para reducir la exposición al ruido en entornos laborales. Sin embargo, su eficacia depende completamente de cómo se usan.
Incluso un protector auditivo de alta calidad —como los moldeables personalizados de Protebet— pierde capacidad de atenuación si no se coloca, mantiene o utiliza correctamente.
En esta guía te explicamos los errores más frecuentes y cómo evitarlos para garantizar una protección auditiva segura y confiable en tu empresa.
1. No insertar completamente el protector en el canal auditivo
Uno de los errores más comunes es dejar el protector mal ajustado o parcialmente insertado.
Esto crea filtraciones de sonido y reduce drasticamente la atenuación.
Cómo evitarlo:
Asegúrate de que el protector entre suavemente hasta su posición natural.
El trabajador debe sentir un “sello” cómodo, no presión excesiva.
Si queda sobresalido o flojo, no está bien puesto.
Con los protectores moldeables Protebet, la forma personalizada facilita el ajuste correcto, pero aun así requiere una colocación adecuada.
2. No limpiar los protectores con la frecuencia necesaria
La falta de higiene puede provocar acumulación de polvo, cerumen o suciedad en la superficie del protector.
Esto afecta la comodidad y puede generar irritación o rechazo por parte del usuario.
Cómo evitarlo:
Lavar los protectores moldeables con agua tibia y jabón neutro.
Secarlos completamente antes de guardarlos.
Evitar productos agresivos o alcohol, ya que dañan la silicona médica.
2.1 Limpiar los protectores auditivos con cualquier elemento disponible
Al limpiar los protectores auditivos con la camisa o pantalón de trabajo, la fricción puede empezar a generar pequeñas lesiones en la superficie del protector auditivo, e incluso pasar elementos en la camisa al protector.
3. Guardarlos sin el estuche o dejarlos expuestos
Muchos trabajadores guardan los protectores en los bolsillos, cascos o superficies sucias.
Esto deteriora el material y afecta la inocuidad.
Cómo evitarlo:
Utiliza siempre el estuche Protebet.
Mantén el cordón y el protector libres de objetos que puedan estirarlos o cortarlos.
El estuche evita contaminación, deformación y pérdida.
4. Usarlos en ambientes para los que no fueron evaluados
Cada área de trabajo tiene un nivel de ruido diferente.
Usar el mismo protector para todos los puestos puede resultar insuficiente o excesivo.
Cómo evitarlo:
Realizar una evaluación del ruido por área.
Seleccionar el nivel de atenuación adecuado (SNR).
Capacitar al trabajador sobre cuál es su protector asignado.
5. No reemplazarlos cuando muestran desgaste
La silicona médica es resistente, pero no eterna.
El uso diario, el sudor, el polvo y la manipulación pueden reducir su vida útil.
Cómo evitarlo:
Revisar fisuras, cambios de color o rigidez.
Reemplazar cuando haya señales de desgaste.
En promedio, cambiar cada 6 a 12 meses, dependiendo del uso.
6. No recibir capacitación sobre el uso correcto
En muchas empresas, el protector se entrega sin una instrucción formal.
Esto genera colocaciones incorrectas, pérdida de confort y mala percepción del EPP.
Cómo evitarlo:
Realizar inducción sobre uso, higiene y almacenamiento.
Asegurarse de que cada trabajador sepa colocarlo correctamente.
Incluir este tema en el Programa de Conservación Auditiva.
7. Intercambiar protectores entre trabajadores
Aunque parezca evidente, esto sucede más de lo que debería.
El protector moldeable es personal, ajustado al canal auditivo del usuario.
Cómo evitarlo:
Reforzar la política de EPP personalizado.
Cada protector debe estar identificado y asignado a una única persona.
Los protectores auditivos moldeables ofrecen una atenuación superior y una comodidad incomparable, pero su eficacia depende del uso correcto.
Al evitar estos errores, tu empresa garantiza mayor protección, menor riesgo de PAIR y trabajadores más satisfechos con su EPP.
En Protebet acompañamos a las organizaciones en la correcta selección, capacitación e implementación de protectores auditivos personalizados, elaborados en silicona médica hipoalergénica y con prueba de inocuidad garantizada.